jueves, 10 de marzo de 2011

Ley de no porte de armas. Buena o mala medida?


El debate sobre la propuesta del alcalde de BogotáGustavo Petro, de prohibir el porte de armas para disminuir las tasas de homicidios en la capital ha tomado una dimensión nacional, aún cuando la Policía reveló que en el 81 por ciento de los asesinatos en el 2011 se usaron armas de fuego, Sin embargo esta medida tiene un trasfondo, ya que la mayoría de estos casos fueron con armas ilegales, y se debería revisar bien, si la medida de prohibir el porte de armas con salvoconducto podría tener algún efecto en la disminución de los homicidios en el país. El siguiente informe pretende realizar un análisis profundo de lo que expertos en el tema piensan sobre esto, que resultados estadísticamente probados pueden mostrar que si puede haber un efecto positivo en esta medida, o de lo contrario algo negativo para la seguridad.

Según Expertos consultados por EL TIEMPO la medida del Alcalde Gustavo Petro podría tiene un impacto positivo para la reducción de los homicidios, pero sugieren que no debe ser la única formula, ya que solo funciona como un control exigente, que obliga a las autoridades a salir a buscar en las calles a personas armadas, y asi se puede evitar el auge del mercado negro. A parte coinciden varios analistas en que la medida permitirá que los que tengan armas sean personas que tengan preparación para usarlas[1]

Sin embargo según estadísticas del país, la mayor cantidad de crímenes se presentan con armas ilegales[2], y los homicidios año tras año han estado en incremento, teniendo en cuenta que  las ventas de armas legales en el país bajaron en el 2011 frente al 2010 en 42%.

Desde al año 2.001 el Ministerio de Defensa viene estudiando la relación entre armas legales y homicidios. Tomando como base a la ciudad de Bogotá, se llegó a la conclusión que con las armas legales sólo se cometía un 3,8 % del total de los homicidios. Siendo que las características del análisis son similares en casi todas las regiones del País, con pequeñas variaciones, puede afirmarse que en Colombia la inmensa mayoría de los crímenes son cometidos con armas de fuego ilegales[3].

Por esta razón vale la pena revisar si las personas con salvoconducto hacen buen uso de estas armas, y la medida no sirve para nada, de lo contrario, podría empeorar la situación:

En el año 1999 la Administración Distrital de Antanas Mockus le solicitó, a la oficina de Control de Armas, Municiones y Explosivos del Ministerio de Defensa, que con base en un listado de 732 armas que habían sido utilizadas en la comisión de homicidios comunes y decomisadas, certificara cuántas tenían salvoconducto. El resultado fue que 234 armas tenían salvoconducto vigente. Es decir, según este dato, una de cada tres armas utilizadas en la comisión de homicidios era legal.

Además, como ha quedado en evidencia en varios artículos periodísticos, muchos de los esquemas de seguridad de mafiosos, paramilitares y otros delincuentes tienen armas amparadas por salvoconductos legales, lo cual deja por el piso la idea de que solo las personas ‘de bien’ tienen armas legales[4].

Es un hecho además que el guardar armas en la casa, ha sido causante de muchos accidentes y tragedias en el país.

Sin embargo para otros expertos como el señor José Felix Lafaurie, el actual presidente de Fedegan, la intención del Alcalde Petro o del proyecto de ley que el Gobierno piensa llevar al Legislativo aparece como una solución viable, cuando en realidad deja a los criminales armados y los ciudadanos expósitos. Las estadísticas que nos muestra Lafaurie indican que de 1,8 millones de armas adquiridas legalmente, 700 000 perdieron sus permisos, mientras que más de 7 millones pululan ilegalmente y aparecen comprometidas en la inmensa mayoría de los crímenes.

La situación tiene un agravante: las armas se consiguen a precio de huevo en un mercado negro que se alimenta del narcotráfico y el contrabando, operados por mafias trasnacionales que nadie puede contener y compradores anónimos que difícilmente se pueden identificar. El propio Navarro Wolf admitió que en Bogotá existen oficinas de alquiler de armas para delincuentes. Ahí está el almendrón del problema y no en las armas con salvoconducto[5].

Muchos expertos también coinciden con el “Negar a los ciudadanos el derecho a portar armas en un país violento y con altas tasas de criminalidad, es negar uno de los más sagrados derechos del ser humano: el derecho a la Legítima Defensa”[6].

Diferentes estudios han demostrado pros y contras del porte de armas legal, entre los pros podemos encontrar un estudio realizado en Estados Unidos por los expertos Gary y Klerk que demostró que de 93 millones de ciudadanos con armas, por lo que un 3% de estas habrían hecho un uso defensivo a lo largo de un año. El mejor estudio sobre la frecuencia de los usos de armas en el crimen revela que en 1992 se cometieron unos 554.000 delitos de todo orden en los que se dio uso de armas para atacar o amenazar a las víctimas. Consecuencia de ello, los usos criminales de las armas son unas cinco veces inferiores a los defensivos.[7]

Entre los contras podemos encontrar el estudio realizado por Asociación Médica Norteamericana que concluyó que una persona armada tiene 42 veces más posibilidades de matar a algún familiar, conocido o amigo, que quien no está armado. Un arma en un hogar aumenta 12 veces las posibilidades de accidente, y solo 4 de cada 100 personas armadas (4%) hacen uso adecuado de su arma frente a una agresión delincuencial.

A modo de opinión, con base en los hechos anteriormente analizados, se podría concluir que la realidad es que el problema real no está en desarmar la población civil, sino desarmar a los delincuentes, y una nueva ley de control de armas no debería caer en el error de impedir en la totalidad el derecho a poseer armas porque vulneraría a aquellas personas que requieren de una protección de legítima defensa.

Y por otro lado la imposición de multas no me parece la medida correcta para un desarme efectivo de civiles, que den buen o mal uso a las armas que poseen, sino más bien un control mas estricto para la adquisición de armas legales, para que las personas que las obtengan sean personas que según análisis médicos, y psicológicos se encuentren aptos para dar un buen uso a estas, tomar medidas nuevas como las siguientes:

·         Incremento de multas, y penas a personas con porte de arma legal que realicen uso inadecuado de estas, tales como porte de arma bajo efectos del alcohol, realizar disparos al aire, llevar un almacenamiento de baja protección ante el contacto de niños dentro de las casas, etc.
·         Incrementar las penas para quienes porten armas no inscritas.
·         Colocar las penas más altas a quienes arrienden o faciliten armas están o no inscritas.

viernes, 18 de febrero de 2011

INCREMENTO DE INSEGURIDAD EN LAS CIUDADES

Afirmaciones como “sensación de inseguridad”, “percepción de inseguridad”, se han vuelto cada vez más comunes entre los ciudadanos.  La delincuencia común afecta la vida diaria de todos los colombianos, especialmente la de los más vulnerables: los pobres no pueden contratar seguridad privada; los viejos no tienen la fuerza para defenderse; y los niños, a pesar de serlo, se convierten en un blanco.

El aumento de la criminalidad en las ciudades, en donde hablamos de atracos callejeros, crímenes por encargo, tráfico de drogas, violencia en los jóvenes, extorsión, entre otros, y el paralelo incremento en la percepción de inseguridad han provocado una gran reacción de miedo entre la población.

Al observar las estadísticas las cuales muestran que en Colombia hay 28 homicidios por cada 100.000 habitantes y que aunque este panorama no es tan alentador, la situación es mucho mejor que hace 10 años, esta cifra aún es muy alta[1], ya que para Naciones Unidas, un país seguro debe tener máximo cinco homicidios por 100 mil habitantes. [2]

Estos datos explicarían en parte por qué en la encuesta Gallup de febrero creció el número de colombianos que califica mal el desempeño del gobierno en materia de seguridad en 12 por ciento y 57 de cada cien habitantes de las cuatro principales ciudades dijo que percibe la inseguridad en aumento.[3]

La extorsión, o ‘contribución’, ‘colaboración’, o ‘liga’ (como le llaman los delincuentes que la cobran) o ‘la vacuna’." como la denomina el colombiano del común, es un mal que aqueja a todos en el país, la pagan las transnacionales que explotan hidrocarburos y minería, el gran transportador, los distribuidores de productos masivos y de alimentos, los comerciantes, finqueros, campesinos, tenderos, transportadores intermunicipales y urbanos, taxistas, educadores, mototaxistas, bicitaxistas, vendedores ambulantes y hasta los mariachis y serenateros en grandes, medianas y pequeñas sumas de dinero que cobran delincuentes de distintas bandas criminales o terroristas, o emisarios suyos menores de edad, mujeres embarazadas, o ancianos.

Éste es un delito que, según las estadísticas, está disminuyendo, pero que en realidad ha aumentado, así como ocurre con las diferentes modalidades de violencia,  cada vez menos víctimas instauran denuncias penales. Los ciudadanos afirman que si denuncian se ponen en evidencia ante los delincuentes y sus vidas y las de su entorno familiar y bienes corren peligro.

Esto muestra que las estadísticas en estos casos no reflejan las verdaderas cifras creando una falsa expectativa en los ciudadanos en que las cosas están mejorando.

Una de las modalidades de extorsión  es la que realizan los delincuentes desde las cárceles, los cuales realizan las llamadas a sus potenciales víctimas a teléfonos fijos, que encuentran en directorios telefónicos, haciéndose pasar como funcionarios de alguna entidad del Estado.

Si la persona no se encuentra, convencen a quien les contestó para que le suministre el número celular y empiezan las llamadas extorsivas.

También, según el Gaula, revisan los avisos clasificados de los periódicos buscando víctimas. Los delincuentes llaman supuestamente para pedir información del artículo en venta, pero terminan exigiendo una ‘comisión’. La única manera de evitar que se siga cometiendo este delito y muchos otros, es denunciando a los delincuentes y nunca entregarles dinero.[4]

Por otro lado Héctor Riveros, consultor de la ONU en temas de seguridad, aseguró que el recrudecimiento de la violencia homicida en las ciudades se debe a un proceso incompleto con los grupos paramilitares, donde hubo estructuras que no se desmovilizaron, que no entregaron las armas y que quedaron acéfalas después de la extradición de varios jefes paramilitares.

Otra causa, dice Riveros, puede atribuírsele al debilitamiento de algunas políticas de seguridad ciudadana debido a la transición de los gobiernos locales, pues hay ciudades que no cuentan con iniciativas en esta materia.[5] 

El tema del narcotráfico también es una variable que explica parte de este aumento. Por ejemplo, la tasa de homicidios de Cali fue una de las más altas de todo el país el año pasado (58.40), debido a la lucha por el control del negocio por parte de bandas delincuenciales. [6]

Medidas para evitar robos en la calle[7]

·      - Evite llevar en el mismo sitio el dinero, las llaves y la documentación personal; distribúyalos en diferentes espacios (bolsillos, bolso o mochila, cartera, etc.).
·         - No pierda de vista ni se separe de sus objetos personales.
·       -  Lleve únicamente el dinero y los objetos necesarios.
·       -  Lleve la cartera o el bolso cerrado, de manera visible y por delante del cuerpo.
·     -  Procure llevar la cartera, el monedero, el celular, etc., en los bolsillos interiores, y tenga cuidado con los empujones y los acercamientos sospechosos.
·       -  Procure utilizar los cajeros automáticos en el horario de apertura de oficinas.
·    - Fuera de las horas de oficina, escoja los cajeros interiores y no olvide bloquear la puerta mientras esté dentro.
·      -   Si lo están siguiendo ingrese en un lugar público o bien, cambie de acera o el sentido.
·      -   Ubique algún policía o patrulla y solicite auxilio.
·      -   Diríjase a un lugar que esté concurrido.

Recomendaciones durante un robo[8]

·      -  Si es víctima de un asalto no oponga resistencia y no mire directamente a los ojos al agresor, esto puede volverlo más violento y ocasionarle algún daño.
·          - Procure memorizar sus rasgos y facciones para después denunciarlo al Ministerio Público más cercano.
·         - Actúe con calma.
·         - Siga las indicaciones correctamente y muévase lo más rápido posible.
·     - Respire profundamente para oxigenar su cerebro, esto es fundamental ya que le permitirá estar más atento y alerta sin sentirse ansioso y nervioso.
·         - No olvide que tiene más posibilidades de reaccionar inteligentemente si se encuentra calmado.
·    - Ante un robo a mano armada, evite oponerse. No hay nada que pueda hacer, más aún si está acompañado por sus familiares.
·     - Trate de memorizar lo que ve y lo que escucha. Si son varios memorice sus apodos, lo que dicen y cómo hablan.
·        - Bajo ninguna circunstancia arriesgue su vida, es más importante que cualquier cosa.

Denunciar, es la solución

1.       En caso de extorsión:[9]
-       Si usted es víctima, llame al 165 y ponga en conocimiento su caso.
-       No comparta información privada o financiera en las redes sociales.
-      El Gaula ofrece a comerciantes charlas informativas de cómo evitar que los empleados entreguen información privilegiada a extraños.
-       La Policía recomienda cambiar las rutinas de desplazamientos y nunca cargar altas cantidades de dinero.
-       Asimismo, aconseja no revelar a familiares y amigos si se es víctima de una extorsión.

2.   En caso de robo diríjase a la estación de Policía más  cercana e interponga la denuncia de todos los artículos que le fueron hurtados incluyendo documentos de identidad, tarjetas bancarias, etc.
3.      Llame al 112, teléfono de la Policía Nacional, recibe denuncias las 24 horas del día.

Finalmente considerando la creciente inseguridad y violencia en las ciudades, no cabe duda de que el principal motor de desarrollo y eje transversal para ejercer la gobernanza local es la seguridad. Es la posibilidad de que los niños y jóvenes puedan ir a estudiar sin temor a ser atracados o violentados, de que los emprendedores y empresarios puedan ejercer sus actividades productivas sin miedo a ser extorsionados, de que los ciudadanos puedan salir y hacer uso del transporte público, e ir al trabajo sin que estén acechados constantemente por delincuentes; es la posibilidad de que los más pobres puedan buscar oportunidades, de que los que tienen capital reafirmen sus inversiones y con ello generen empleo, se atraiga el turismo; es el hecho de reorientar el rumbo de una sociedad fragmentada, perdida en los conflictos sociales, que requieren de alcaldes y gobernadores capaces de darle seguridad a sus ciudadanos con gobernanza local.[10]


[1] http://www.elespectador.com/economia/articulo-281226-empresarios-no-muestran-preocupacion-inseguridad-colombia
[2] http://www.eltiempo.com/revista-credencial/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-8731420.html
[3] http://www.semana.com/multimedia-seguridad/crece-inseguridad-varias-ciudades/1819.aspx
[4] http://www.eluniversal.com.co/cartagena/sucesos/una-extorsion-la-dejo-sin-pension-54732
[5] http://informativo.blog.terra.com.co/2009/05/13/la-inseguridad-se-pasea-por-las-ciudades-de-colombia/
[6] http://www.semana.com/multimedia-seguridad/crece-inseguridad-varias-ciudades/1819.aspx
[7] http://www.bcn.es/guardiaurbana/es/consells_fer.html
[8] http://seguridaduniversitaria.uaemex.mx/victimadelito.html
[9] http://www.eluniversal.com.co/cartagena/sucesos/una-extorsion-la-dejo-sin-pension-54732
[10] http://www.portafolio.co/columnistas/la-inseguridad-las-ciudadeshttp://www.uclasificados.com/trabajo-estudiantes.html

miércoles, 12 de enero de 2011

MEDIDAS CORRECTIVAS Y PREVENTIVAS PARA LA EPOCA INVERNAL EN EL PAIS


La época invernal en el país se ha convertido en la pesadilla de muchas familias colombianas. Principalmente de aquella que vive en zonas de alto riesgo a derrumbes, en municipios y ciudades con problemas en el acueducto,  que viven a las orillas de ríos, lagos, ciénagas, entre otras. Las olas invernales que han afectado al país desde el 2010 hasta los actuales momentos han dejado como resultado cientos de muertes, mas de 100.000 viviendas destruidas, el 35% de ellas en el casco urbano, dejando sin hogar a mas de 500.000 personas principalmente en los departamentos de Bolívar, Magdalena, y Norte de Santander.[1]

Adicionalmente la época de lluvia ha dejando grandes daños en la red vial del país. El caso más dramático de deterioro en la malla vial se registra en el paso del Alto de La Línea, la principal carretera de Colombia, la cual conecta el puerto de Buenaventura (en el Pacífico) con el centro del país en la cual se estima que al menos 30 días tomará la reparación de la arteria vial por la cual circulan unos 5 000 automotores diarios.[2]. 

Por  la anterior razón debemos revisar con detalle cuales han sido las acciones hasta la fecha tomadas por el Estado para contrarrestar los daños ocasionados por las lluvias, y que acciones deberá tomar para que en las olas invernales futuras y actuales pueda reducir el impacto de estas en la población Colombiana, y porque no se estima que las olas invernales cesen hasta finalizar el año, ni tampoco que las próximas sean de menor intensidad que las anteriores y actuales.

En el país se han tomado varias acciones desde el inicio de los impactos dejados por la ola invernal tales como:

·         Arreglo de infraestructuras destruidas por el invierno que protegían el desbordamiento de ríos y lagos, como el Canal del Dique en el atlántico.
·         Desalojo de poblaciones en alto riesgo
·         Reubicación de damnificados que han perdido sus viviendas o se encuentran en zonas de alto riesgo en  albergues.
·         Arreglo de vías destruidas por el invierno.
·         Distribución de ayudas como ropa y alimentos a los damnificados.
·         Regalías a municipios afectados gravemente por el invierno.

Es cierto que algunas de las anteriores medidas mencionadas tomadas por el Estado hayan tenido un efecto positivo para contrarrestar el impacto de las olas invernales, principalmente en el ámbito económico y social del país. Pero si las calificamos con respecto a los resultados actuales y los que podrían verse en el futuro, se podría decir que estas han sido insuficientes e ineficientes. Esto tal vez se deba a que se ha  se han tenido en cuenta principalmente las medidas correctivas y no preventivas para los daños del fenómeno de la niña. Si revisamos con detalle podemos ver que las medidas tomadas por el gobierno no deben de dejarse de hacer  para reducir el impacto social y proteger la vida tales como  (El desalojo de zonas de riesgo, arreglo de vías y envío de alimentos y otros elementos para vivir, y arreglo de infraestructuras deterioradas, principalmente de las vías, ya que sin estas no se pueden enviar las ayudas), pero cual de todas estas medidas funciona para prevenir nuevamente el desbordamiento de ríos, el deslizamiento de tierras, el deterioro de las redes viales, y las millonarias pérdidas de la población y del país en general por la inundación de viviendas en el casco urbano, y en áreas rurales inundaciones de viviendas,  y grandes hectáreas de fincas de todo tipo de alimentos.

De no tomar las medidas preventivas ideales, en el futuro próximo es muy factible que se experimente una gran crisis de salud a nivel nacional por problemas de infecciones, y epidemias consecuencia del gran número de personas actualmente tienen sus viviendas bajos las aguas, en muchas ocasiones son aguas negras por el rebosamiento de acueductos en todas las regiones del país, e irónicamente las facturas de los servicios públicos para estas personas afectadas siguen en incremento.

El rebosamiento de las aguas negras, y el desbordamiento de los ríos se deben principalmente a los siguientes cuadros razones fundamentales:

1. El caudal de los ríos se ha visto afectado por la contaminación de estos mismos por tanto cuando llueve los ríos crecen de una manera que el caudal no es capaz de resistirlo y por lo tanto se desborda.
2. El alcantarillado que cuentan la mayoría de las ciudades del país, son acueductos que tienen más de 50 años de haberse construido, y las empresas de acueductos municipales no se les está obligando a realizar obras de alcantarillado y mejoras, puesto que en muchos casos los contratos con estos consorcios son exclusivamente administrativos.
3. Fallas en la recolección de basuras, y tratamiento del mismo.
4. Falta de conciencia de las personas con el medio ambiente.

Si miramos con atención las causas, podemos ver que se por lo menos en una gran porción del país, se ha hecho muy poco.

Tomando por ejemplo el caso de Santa Marta, Magdalena, en una noticia del 30 de junio del año 2011, el periódico El Informador, relató el karma que vive la población del barrio Pescadito, donde la población vive confusa pues nadie se hace responsable de la situación del rebasamiento del alcantarillado y los malos olores.[3]

Por tanto, EL ESTADO, en su responsabilidad de brindar las herramientas para que la situación del país mejore, debe tomar medidas no solo que permitan la sucistencia de la población afectada, sino también la sucistencia.